CONTENIDOS BÁSICOS PARA
LA MEJORA DE LA CONVIVENCIA EN LOS
CENTROS ESCOLARES
A lo largo del desarrollo del proyecto se hace cada vez más evidente que el éxito en la lucha contra la violencia escolar debe partir de modelos de trabajo elaborados por el profesorado.
Los modelos "de arriba abajo" no funcionan, es el profesorado quien debe tener el protagonismo en el cambio.
La puesta en marcha de un proceso de cambio requiere por parte del profesorado un compromiso firme con la idea de una escuela autónoma, con capacidad de diseñar un modelo de intervención ajustado a su contexto, que le permita determinar las metas, estrategias y el modelo de formación permanente que necesita el profesorado para la adquisición de nuevos conocimientos y destrezas.
Convivencia en el entorno educativo
1. Interculturalidad Consideraciones Generales
2. La Integración Social
3. La Intolerancia
4. Manifestaciones de la intolerancia
1. Interculturalidad: consideraciones generales
No podemos cerrar los ojos a la realidad que vivimos. En nuestros colegios hay alumnos de diferentes, culturas y religiones que, a veces, padecen problemas de adaptación, de relación personal y de escasa capacidad de adhesión.
El hecho de que convivan en los centros educativos personas con diferentes culturas puede convertirse en conflictos que se manifiestan con algún tipo de actitudes racistas o xenófobas que es preciso educar.
La ética intercultural aboga por el aprovechamiento de la diversidad para establecer un diálogo permanente con las otras culturas de forma que, respetando las diferencias, se construya entre todos una convivencia justa y satisfactoria.
PRESUPUESTOS A TENER EN CUENTA EN EL
PROYECTO EDUCATIVO INTERCULTURAL
1. Facilitar a todos el acceso a la cultura, permitiendo la conservación de la suya.
2. Respetar la diferencias culturales pero, no permitir posiciones que atentan contra los derechos humanos: discriminaciones sexuales, religiosas, etc.
3. Comprender su cultura a través del diálogo y la tolerancia.
2. La Integración Social
Prevención
Evitar en los colegios
La violencia e intolerancia en: la comunicación, en los prejuicios, en el temor al otro, en el racismo y la xenofobia y toda otra forma de discriminación.
Tema para la reflexión.
En la actualidad el problema de la integración de los adolescentes en las escuelas causa algunas dificultades a los colegios. El empobrecimiento masivo de familias en determinados barrios hace que en algunas escuelas exista una mayor concentración de alumnos de diferentes enfoques culturales.
Este hecho puede acarrear el peligro del ir lentamente convirtiendo a esos centros educativos en "guetos".
Algunos padres que ven demasiados jóvenes carenciados en los colegios sacan a sus hijos, y los provenientes de sectores marginados por la sociedad acuden con más frecuencia.
Este alumnado requiere, un cuerpo de profesores capacitados para este trabajo “diferente”, especialistas en ciencias de la conducta, además de una amplia dedicación y coordinación de todo el claustro docente.
3. La Intolerancia
La intolerancia anida en lo más profundo del corazón humano. tiene un componente emocional muy fuerte que nos empuja a rechazar a aquellos que son diferentes a nosotros.
Determinadas personas sienten adversión ante los extranjeros. Los animales matan a los extraños guiados por el instinto de territorialidad.
Se puede partir de la idea de que la intolerancia, que arraiga con fuerza en zonas marginadas, tiene componentes ideológicos (es una doctrina) y emocionales es egoísmo, odio y genera violencia.
La intolerancia se manifiesta en el plano religioso (fundamentalismo, integrismo) y en el político (racismo, xenofobia, elitismo, etc.)
Estas formas de intolerancia presuponen una doctrina.
Así el racismo y la xenofobia son sentimientos de odio a otras razas, otras etnias, grupos religiosos o a los extranjeros.
Sus posiciones están basadas en ideas de superioridad por haber nacido en un país y pertenecer a una raza o grupo dominante.
Consideran el pacifismo como una debilidad.
La vida se entiende como una lucha permanente y se desprecia a los débiles.
4. La manifestaciones de la intolerancia:
La intolerancia se manifiesta con conductas de miedo, incomunicación y prejuicios ante las personas, la cultura y las actividades extrañas.
Lineas de actuación:
*Trabajar en la comprensión y en la refutación de la doctrina que sustenta la intolerancia.
Todos los seres humanos tienen el mismo derecho a pensar, sentir y vivir con libertad.
*Situarnos en la idea de que nuestros saberes son parciales y limitados. Las interpretaciones que hacemos de la realidad no son únicas sino que existen muchas más.
*Reflexionar sobre nuestro lenguaje. El modo de hablar ¿expresa la forma de pensar?.
Bases Metodológicas:
La metodología para el ejercicio de actitudes tolerantes debería partir de las siguientes bases.
*La toma de conciencia de nuevas interpretaciones de la realidad intercultural producirá cambios actitudinales y modificación de comportamientos.
*Análisis de las contradicciones entre integración cultural a partir de la asimilación de la cultura dominante y la defensa de la educación intercultural.
*Analizar las ideas que subyacen en las conductas intolerantes
TEMAS A DESARROLLAR:
Intimidación entre pares
Interculturalidad
Las normas en el aula
Habilidades de la comunicación
Tutoria de los alumnos
Perspectiva psico-evolutiva de la agresividad
La familia.
Las actividades extraescolares
La organización de los establecimientos educativos
Convivencia en el entorno educativo
Prevención Interna
Evitar el maltrato entre compañeros, las agresiones, los insultos,
las discriminaciones, las intimidaciones, etc.
Presentación
Este proyecto “de formación del profesorado para la mejora de la convivencia en los Centros escolares” surge de la necesidad urgente de atención del cada vez más notable problema de violencia escolar.
El proyecto debe ser ejecutado con una duración mínima de tres años a los efectos de poder ser evaluado en su totalidad.
Comienza con un análisis de la situación actual de la convivencia escolar y como resultado se identificarán las prioridades y métodos de trabajo para lograr revertir la situación.
El esquema del proyecto se fundamenta en la formación del profesorado y en la creación en los establecimientos educativos de las condiciones específicas que permitan crear una cultura de conviviencia democrática para toda la comunidad escolar.
Se deberá trabajar en la mejora la convivencia en la escuela prestando atención a los siguientes logros:
*Mejorar la formación, los recursos didácticos y el desarrollo del profesorado.
*Creación de instrumentos adecuados para detectar la situación actual de la convivencia en cada uno de los Centros.
*Identificar los indicadores de cambio y desarrollo de un clima de convivencia democrática, abordando los principales interrogantes, de una forma sencilla pero rigurosa en torno a los siguientes aspectos:
*Mejorar el nivel general de convivencia en los colegios.
*Mejorar las conductas y comportamientos de los alumnos en las aulas.
*Consensuar un modelo de normas y límites.
*Mejorar las relaciones entre alumnos y entre estos y el profesorado.
*Estimular la participación de la comunidad escolar en torno al desarrollo de la convivencia, supervisando las actuaciones que realmente influyen en la obtención de mejores resultados.
*Elaborar de un banco de estrategias de "buenas prácticas" metodológicas que recoja una serie de modelos o sugerencias, que puedan ser incorporados.
*Seguimiento y evaluación permanente del proyecto para que pueda demostrar su utilidad.
Difusión de las experiencias y descubrimientos a todos los actores del sistema educativo.
OBJETIVOS
Lograr, en el sentido más amplio posible, la mejora de la convivencia en los Centros Escolares.
Apoyar al profesorado con actividades de formación específica, según las necesidades de cada centro, que incidan directamente en el éxito del proceso de intervención.
Facilitar sistemas de investigación educativa a los colegios, que permitan obtener instrumentos y estrategias de diagnóstico de su clima de convivencia.
Establecer canales de información diversos para facilitar el diálogo, la reflexión el intercambio de experiencias y de materiales curriculares.
FUNCIONES Y CONTENIDOS DEL PROYECTO
Las funciones que cumple el proyecto en cada uno de los contextos en que se desarrolla son las siguientes:
a) Función de motivación. Las personas involucradas en el proyecto y el equipo directivo de los colegios desempeñan la función de liderazgo, suscitando en el profesorado actitudes sugerentes de interés hacia la mejora de la convivencia de sus propios colegios.
b) Función de diagnóstico. El profesorado recoge sistemáticamente la información sobre la situación actual de la convivencia en la escuela. Así como la descripción e interpretación de la de la misma.
c) Función informativa- formativa. El Profesorado se implica en un proceso de aprendizaje cuyo fin es adquirir conocimientos y producir cambios positivos en sus actitudes a través de un modelo de formación en Centros Educativos.
Algunos de los contenidos que se trabajarán tienen relación con los siguientes ámbitos:
En la Organización y funcionamiento del Colegio: Reglamento de régimen interno, comisiones de convivencia, actividades culturales y extraescolares orientadas a la prevención de la violencia, análisis de los instrumentos de evaluación de resultados.
En el Curriculum. Integración de la convivencia en las diferentes materias (tiempos y espacios)
En el aula: La violencia entre iguales. El maltrato escolar. Los conflictos. La normativa.
La interculturalidad. Las actitudes del profesorado ante el problema educativo de la convivencia.
Con el alumnado: La tutorización, el rendimiento académico.
d) Función autoevaluadora y evaluadora de los resultados obtenidos y de los procesos utilizados. Detección de fallos y elaboración de nuevos proyectos de corrección.
e) Función comunicativa. Difusión de experiencias y resultados obtenidos.
Convivencia en el entorno educativo
Prevención Interna
EVITAR EN LOS CENTROS EDUCATIVOS
El maltrato entre compañeros, las agresiones, los insultos, las discriminaciones, las intimidaciones, etc.
Lineas de actuación:
- Análisis de los malos tratos que se producen y de los factores que inciden en su aparición.
- Elaboración de una normativa eficaz del centro educativo.
- Establecer una serie de medidas para tratar los problemas de violencia desde el curriculum, la tutorización y la participación de alumnos y padres.
Actividades:
- Encuestas al personal docente, padres, madres y alumnos.
- Sesiones de convivencia y debate con los padres sobre el modelo de convivencia del colegio.
- Trabajo personal con los alumnos, “agresores”, “agredidos” y “complices”.
- Busqueda conjunta de profesores / alumnos de soluciones a los problemas de violencia que se dan en el establecimiento.
- Organizar semanas culturales, afiches, carteles y ferias, etc.
NORMAS
"La escuela segura"
“Trabajar por lograr un ambiente escolar soportable es trabajar juntos”.
El aula como punto de partida para el establecimiento de criterios.
Para desarrollar "una escuela segura", es primordial el establecimiento de criterios y la investigación. Un informe sobre la violencia en las escuelas de enseñanza media puede ser el punto de partida para dar comienzo a una campaña de alcance nacional.
Incluso en el caso de que pudiéramos apreciar con mayor precisión la situación de intimidación y de que pudiéramos comparar los porcentajes de alumnos y de docentes que sufren intimidación en todo el país, toda persona individual que sufriera daños, sería una persona de más.
El establecimiento de criterios parece a veces una pesada carga, parece constituir una tarea imposible de llevar a cabo. Pero si lo observamos con detenimiento, veremos que es una tarea posible, que debe partir de la voluntad política de los mandatarios de turno que deberán conceptualizar a la educación como una verdadera inversión y no un simple gasto que lleva una porción del presupuesto de la jurisdicción. En cada escuela, quizás sufran intimidaciones varios alumnos por grupo. Pero debemos conocerlos bien, escuchar sus quejas, conocer a sus compañeros y a sus padres. Para nosotros, los educadores, los porcentajes no cuentan porque tratamos con personas. Desde cada escuela podremos encontrar soluciones que se adapten a la situación y que ayuden al educando individual. Por tanto, empecemos por el aula.
Hechos de inseguridad
La buena enseñanza empieza por crear un ambiente abierto, seguro, estable y confortable, y no me atrevería a decirles a los profesores que descuidan la seguridad y estabilidad. Por eso sólo quisiera preguntarles: "¿Cuál es su papel para crear un ambiente escolar seguro y estable?", "¿está Ud. satisfecho de los resultados de sus esfuerzos?" Y en caso negativo, "¿por qué no intenta mejorar los resultados trabajando juntos como equipo e implicando a los alumnos?"
ACCIÓN TUTORIAL
La función tutorial es el elemento individualizador a la vez que integrador de la educación.
La acción tutorial es no sólo un elemento inherente a la función educativa, sino parte esencial del desarrollo curricular.
El sujeto de la acción tutorial es la persona del alumno.
Contribuye a la personalización de la educación.
Ajusta la respuesta educativa a las necesidades de los alumnos.
Favorece procesos de:
*Madurez personal.
*Desarrollo de la propia identidad.
*Sistema de valores.
*Toma de decisiones.
*Fomenta las relaciones entre los miembros de la comunidad educativa.
AMBITOS DEL TUTOR:
*Alumnado considerado individual y grupalmente.
*Profesorado.
*Familias.
ACTIVIDADES DEL TUTOR:
Con el alumnado:
* Actividades de atención y escucha de los alumnos.
* Conocimiento de la dinámica interna del grupo clase por medio de sociogramas
* Entrevistas individuales.
* Ayudar a la integración de los alumnos con dificultades.
* Desarrollo de técnicas y hábitos de trabajo.
* Debates, asambleas y otras actividades que favorezcan las relaciones
Con el cuerpo docente:
* Transmitir información útil a los profesores del alumno y del grupo.
* Recoger información facilitada por otros profesores.
* Poseer una información general de la programación ,metodología y objetivos de cada materia.
* Velar por la coordinación con los directivos y el resto de los profesores.
Con las familias:
* Dar y recibir información relevante de cada alumno.
* Conseguir su colaboración.
* Orientar y corregir actitudes y formas de relación con su hijo.
* Animar a fomentar con sus hijos situaciones de diálogo.
* Presentar a los docentes.
* Entrega y comentario de horarios.
El desarrollo de la Comunicación en el aula
orientada a facilitar la convivencia
1. La comunicación en el aula
Técnicas de escucha inteligente:
2. La comprensión del mensaje
3. La asertividad
4. Preguntas y respuestas.
1. La comunicación en el aula
El desarrollo de la Comunicación en el aula se halla orientada a facilitar la convivencia
Para el desarrollo comunicativo ha sido prioritario el uso de la lengua como instrumento preferente de comunicación. Sin embargo, hoy se está desechando la idea de que sea la palabra el elemento principal de la comunicación.
Los gestos, la postura, la distancia, la voz etc. son elementos pertenecientes al mensaje que tienen tanta importancia en la recepción del mismo como las palabras que utilizamos.
La comunicación no verbal amplía el ámbito de la comunicación al conjunto de las personas. La forma de vestir, el espacio, la postura corporal, el silencio, etc, son elementos que condicionan la comunicación. Se dice que el 90 por 100 de la comprensión del lenguaje depende de la comunicación "no verbal".
En el aula aprender a comunicarse unos con otros es trabajar para comprender los mensajes que nos transmiten y desarrollar nuestra capacidad de expresión como medio de abrirnos a los demás, evitando los conflictos y favoreciendo la convivencia.
El desarrollo de habilidades sociales requiere que el proceso de la comprensión se trabaje no sólo desde el punto de vista de captar el significado del mensaje, sino desde las destrezas que nos permitan interpretar, relacionar y valorar la información recibida.
La interpretación de las ideas requiere una evaluación de las mismas, las que se manifiestan y las ocultas, discriminando las intenciones del emisor, las opiniones, los hechos, etc, después se procederá a la valoración de las mismas y reaccionaremos ante ellas de acuerdo con nuestros criterios personales, sabiendo que siempre somos los dueños de nuestras respuestas aunque lo escuchado no nos guste, nos produzca rechazo o tristeza. Conviene señalar que el trabajo con técnicas para mejorar el desarrollo de la capacidad de escuchar son recursos facilitadores de una formación amplia y crítica.
El desarrollo de la capacidad expresiva está condicionado por el clima del aula, es decir por las oportunidades que tenga el alumnado de expresar libremente lo que piensa, siente y opina sobre cada uno de los temas.
La lengua juega un papel importante como regulador de las propias conductas, por tanto la expresión debe somerterse a un estilo personal que, además de expresar las ideas, sea considerado con los demás.
Mejorar la capacidad de comunicación del alumnado depende fundamentalmente del clima social y ambiental creado en el aula. La conducta de comunicación que manifestamos las personas está condicionada por la necesidad de seguridad psicológica. Este hecho se manifiesta en las aulas de dos maneras:
1. La enorme necesidad de pertenecer e integrarse en un grupo de compañeros que nos admitan, valoren y nos respeten y en consecuencia huir de los que consideramos indiferentes u hostiles.
2. Esta necesidad de seguridad hace que nos mostremos diferentes a lo que realmente somos. A veces, se intenta la autoafirmación mediante la exhibición de características personales de dominio sobre los otros.
Los bloqueos en la comunicación de un adolescente le llevan a un estado de marginación, aislamiento y soledad que pueden producir desequilibrios psicológicos que sería necesario tratar por especialistas. Centrándonos en algunas estrategias que faciliten la comunicación, señalaremos que algunas barreras que la impiden son las actitudes que manifestamos para juzgar y reprobar algunos mensajes, así como los prejuicios que manifestamos ante determinadas personas.
La clave de una buena habilidad comunicativa consiste en la retroalimentación de la información, responder cuando el hablante manifieste que hemos entendido correctamente lo que quiere decir.
2. La comprensión del mensaje
Técnicas de Escucha Inteligente
COMPRENSION DEL
MENSAJE
Categorizaciones: ¿De qué me habla?...
¿Son hechos, opiniones, teorías, técnicas, recetas,..... ?
OBJETIVOS
Desarrollar un comportamiento mental
que facilite la interacción y el aprendizaje.
Estimular la atención voluntaria,
el comportamiento mental activo
y la actitud positiva.
Proceso mental
Operaciones Mentales: Análisis, aplicaciones, cambios de contexto, etc.
Técnica Actitudinal: "comprensión" . Contestaré después de haber reproducido con exactitud el mensaje del interlocutor y haber obtenido la aprobación de este.
Soy el dueño de mi respuesta: Intenta ofenderme, pero no me molesta.....
3. La Asertividad
Técnicas de
Escucha Inteligente
ASERTIVIDAD: Expresión sincera de emociones deseos y expectativas.
OBJETIVOS:
Desarrollar la confianza en uno mismo, tener
en cuenta el sentimiento de los otros.
Adecuar la expresión para favorecer la
consecución de nuestros objetivos
Proceso mental
Características:
Conducta de expresión interpersonal: Honesta, firme y decidida.
Sin ofender a nadie.
Ventajas:
Defender tus propios derechos e intereses.
Expresar con libertad tus opiniones .
No dejarse manipular.
Respeto a los demás.
4. Preguntas y respuestas.
Otras Técnicas de
Escucha Inteligente
Preguntas- Respuestas.
Los alumnos /as de la clase se agrupan en equipos. Cada uno de los equipos redacta una o dos preguntas para ser respondidas por cada uno de los equipos formados.
Se reparten las preguntas. Y se preparan las respuestas que expondrá el portavoz en 3 ó 4 minutos. La respuesta se dirige al grupo que formuló la pregunta y permite la intervención de toda la clase.
OBJETIVOS
* Facilitar la participación, la comunicación
y la interacción de todo el grupo
* Mantener la atención
OBSERVACIONES
Esta técnica tiene un gran potencial formativo: facilita el interés del alumnado, les obliga a ordenar y sintetizar las ideas, a expresarlas con lógica y a saber hacer preguntas y dar respuestas.
IMPORTANTE:
Es necesario que las preguntas exijan respuestas argumentadas, no admitir respuestas simples.
La perspectiva psico-evolutiva de la agresividad.
Prof. Dr. Tomás de Andrés.
Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la
Universidad Complutense de Madrid
El niño, desde el momento mismo del nacimiento, se reconoce hoy como un luchador, como un activo buscador de figuras de apego, como un organismo vital incipiente que se orienta hacia el establecimiento de vínculos de comunicación con su medio, sobre la base de que esa comunicación le va a permitir asegurar su supervivencia individual y la de su propia especie.
Así pues, la indiferencia afectiva temprana podría encontrarse relacionada con los comportamientos marginales y psicopáticos posteriores de ahí, como señala Alfred Adler, la trascendencia de los cuidados maternales tempranos con respecto a la futura salud mental y social del individuo.
La falta inicial de afecto podría impedir, también en opinión de Adler, desarrollar sentimientos sociales positivos, los cuales serían sustituidos por un complejo condicionado de inferioridad.
En las carencias afectivas del primer año podemos encontrar, por lo tanto, las causas de la posterior insociabilidad.
A. Adler en su trabajo titulado "Sobre el carácter nervioso " (1942) hace una especial referencia a la psicología individual del crimen y del delito, y destaca la importancia de los sentimientos sociales en los individuos y de su formación en la más temprana edad infantil.
La frustración de los impulsos de sociabilidad provoca, según Adler, la posterior aparición de conductas violentas e insociables.
Y es que cada niño tiene una auténtica y originaria "hambre social".
Hambre que desea y necesita satisfacer plenamente con su medio más próximo.
Es, precisamente, en la afectiva cooperación necesaria entre madre e hijo cuando comienzan a desarrollarse estas fundamentales aspiraciones sociales.
Para Adler una madre inmadura, neurótica o asocial puede transmitir escasos sentimientos afectivo-sociales a su hijo y éste, por su parte, se encontrará poco dotado para establecer una relación equilibrada y armónica con las otras personas.
Si con el transcurrir del tiempo las relaciones sociales con los demás son, por incapacidad del individuo, definitivamente insatisfactorias, se producirán deformaciones en lo que Adler llama "sentimientos de contacto".
Estas deformaciones en los sentimientos de contacto darán lugar, probablemente, a diferentes formas desviadas de la personalidad, tales como neurosis social, psicosis y criminalidad.
La Teoría de Adler especifica, por tanto, que una trayectoria vital individual de una personalidad no integrada, a causa de la impotencia y la renuncia a la sociabilidad, conduce a un estilo de vida que, en un sentido activo, provoca manifestaciones de criminalidad o de delito y, en un sentido pasivo, expresa formas neuróticas de comportamiento, que en ambos casos son significativas del miedo del individuo a las exigencias sociales fundamentales: el miedo al amor o el miedo al trabajo.
Y en todos los casos se pone de manifiesto la ausencia del sentimiento social de responsabilidad ante los demás.
A partir del segundo y tercer año de vida el proceso de Socialización implica control e inhibición y el niño conocerá pronto, de esta manera, los límites impuestos por el medio.
La palabra "no" va a ser la que más va a escuchar a lo largo de su segundo año, cuando no controle sus esfínteres, derrame leche o deje caer un objeto al suelo.
La socialización impone un malestar, "el malestar de la cultura", en expresión de Freud, del que el niño trata de liberarse mediante actitudes oposicionistas y agresivas, a través de las cuales pretende alcanzar y conseguir su autoafirmación, el germen naciente de su personalidad.
Las palabras "yo", "no" o "mío" serán, por ello, las más preferidas en los meses iniciales del progreso lingüístico.
Según Anna Freud (1937), el oposicionismo infantil de los dos años podría implicar un intento de, lo que ella denomina, "identificación con el agresor".
Con la utilización continuada de la palabra negación, el niño se identificaría con aquellos mismos que le imponen restricciones y, de este modo, se imagina hacer prevalecer su propia personalidad.
La actitud agresiva infantil, frente a las frustraciones que proceden de los adultos, va a adoptar la forma de intensas rabietas que comienzan a alcanzar un punto especialmente crítico a partir de los dieciocho meses.
Se establecerá, por tanto, una comunicación de aceptación de los deseos de sociabilidad o, por el contrario, de negativa hostilidad.
A los tres años comenzaba para H.Wallon (1941), con un período crítico de negativismo, oposicionismo y rebeldía, lo que él llamaba "el estadio del personalismo".
La propia maduración orgánica y el influjo del medio socio-familiar provocan una gran transformación del psiquismo infantil.
Los intentos adaptativos exigen nuevas formas de conducta que todavía no han sido suficientemente ensayadas. Una situación tal implica, necesariamente, un conflicto entre las viejas formas de relación y las nuevas.
Y así, cada estadio del desarrollo psicológico se abre, para Henri Wallon, con una crisis y un conflicto
Y en ese período de tránsito, los logros adquiridos con anterioridad experimentan un proceso de integración con los recientemente conquistados.
Lo que aquí llamamos, como lo hizo Wallon, "rebeldía de los tres años" va a caracterizarse, fundamentalmente, por el deseo infantil de afianzar una identidad que se acaba de descubrir.
Pero para ello tiene que enfrentarse con innumerables frustraciones que se oponen y limitan sus intentos de dependencia y para las cuales no ha desarrollado, todavía, una suficiente tolerancia.
Sus deseos de autonomía van, incluso, mucho más lejos que sus habilidades motoras y lingüísticas. Su capacidad para el autocontrol es muy escasa y los estallidos de rabia y de ira serán, con frecuencia, la respuesta a su propia impotencia.
Estos aspectos conflictivos de la personalidad infantil temprana se dan con frecuencia en todos los niños, en un grado mayor o menor que corresponderá con las características de su temperamento y carácter y del trato educativo y afectivo recibido.
Sólo cuando la inestabilidad se complica y a la rebeldía y a la agresividad se le unen un miedo y una angustia exagerada, cuando se manifiesta un marcado descontrol de las funciones vegetativas, con enuresis o encopresis, cuando aparecen situaciones anoréxicas o trastornos psicosomáticos, sólo entonces podemos pensar en conductas neuróticas que podríamos englobar, en este momento evolutivo, bajo el concepto de síndrome oposicionista.
El conflicto mental que el niño tiene en el seno de la familia se deja, entonces, entrever cuando suele preferir a la abuela, a la hermana mayor o a la tía. Cuando no quiere comer en casa mientras que puede comer perfectamente fuera del hogar, en el colegio o en casa de otros familiares.
Suele ser, por otra parte, bastante frecuente que las propias conductas agresivas y de oposición le provoquen sentimientos de culpabilidad que expliquen, paradójicamente, exageradas actitudes de dependencia.
Los padres de este tipo de niños pueden llegar a padecer también conflictos de relación de tipo neurótico. Sintiéndose, generalmente, angustiados y deprimidos.
Debemos de tener en cuenta, en primer lugar, que las manifestaciones agresivas se aprenden. Y el niño las aprende, naturalmente, de los adultos.
El recurso a la furia es una reacción frecuente de las personas mayores en situación de conflicto psicológico con otros y esa recurrencia supone, por tanto, uno de los primeros, claros y llamativos, aprendizajes de la infancia.
El niño que ve a su madre irritada, o a su padre, levantar la voz y dar golpes se sentirá muy atraído para imitar este tipo de reacciones cuando se encuentre en una situación frustrante que, debido a su inmadurez, todavía no ha aprendido a superar.
No permitamos, entonces, que los niños nos tomen, en este aspecto, como modelos agresivos de comportamiento.
Cuando los padres prestan atención a los ataques de furor de sus hijos y acatan sus exigencias, o cuando, en otras ocasiones, los castigan violentamente y actúan entre sí con dureza, no hacen otra cosa que reforzar positivamente los arranques agresivos.
Ante la puesta a prueba de nuestra paciencia, aunque ello resulte difícil, conviene adoptar una actitud tranquila. Nuestro trato ha de ser firme y sereno, sin crispar para nada nuestro tono de voz.
Sabemos por experiencia que una respuesta irritada estimula, aún más, tanto con los niños como con los adultos, la agresividad, y que, por el contrario, la suavidad y el talante negociador y dialogador tiene siempre un efecto calmante y relajador.
Los niños han aprendido, desde muy temprano, a utilizar su rabia encolerizada para provocar a los adultos y conseguir llamar, de esa manera, su atención. Hacerles, por otra parte, entrar en razón si son muy pequeños, es imposible ya que no tienen la madurez cognitiva necesaria para ello.
Lo que hay que hacer es, por tanto, no permitir que por ese medio alcancen su objetivo. Si damos la respuesta que ellos esperan nos dejaremos controlar, permanentemente, por sus rabietas.
Las rabietas, como conductas de oposición, son pues absolutamente normales y son, además, el medio acostumbrado de expresión de la agresividad entre los dieciocho y treinta y seis meses.
Los niños en los años de escolaridad inicial (de tres a cinco años) suelen ser, en general y debido a su escasa capacidad de control del impulso, bastante agresivos.
Ya hemos visto además cómo empiezan a participar en los hábitos conductuales del ambiente que les rodea y en el que tienen sobradas ocasiones para observar, imitar e identificarse con modelos agresivos de comportamiento, ofrecidos generosamente por el mundo de los adultos, ya sea en la propia esfera familiar o por mediación de la industria audio-visual, que suele encontrar en la violencia una buena temática para la distracción infantil y el divertimento.
Va a ser, sobre todo, a través del juego, y particularmente del juego motor, como el niño preescolar va a practicar su conducta agresiva.
Este comportamiento más o menos violento, responde al progresivo dominio del esquema corporal que le va a ir permitiendo un mejor control sobre los objetos. Control que da lugar a la dinámica psicomotora del placer de destruir y construir. Además, animado por el tipo de películas a las que tiene acceso, en las que la destrucción y la muerte no suponen un proceso de tipo irreversible, llega a creer firmemente en una restitución o restauración tras el aniquilamiento.
Efectivamente, cuando en los dibujos animados uno de los personajes cae precipitado por otro desde una gran altura, hace un gran socavón al llegar al suelo y posteriormente sale de él con un gran chichón en la cabeza.
Pero, por otra parte, al aprender la idea de destrucción el niño puede llegar, incluso, a temer de los adultos, capaces, como ha podido observar sin ningún tipo de problema, de llegar a ejercer terribles daños a sus semejantes.
Los años de maduración escolar son claves para el control educativo de las actitudes violentas.
La educación en los valores de convivencia será determinante en una clara perspectiva de continuidad en el desarrollo futuro de la personalidad.
Hay que tener en cuenta que los niños que, entre los 6 y los 12, años muestran más agresividad serán, precisamente, los que en el futuro adulto presenten más actitudes violentas en el ámbito familiar o de pareja, la violencia escolar, no intervenida educativamente, se habrá transformado, irremediablemente, en violencia social y familiar.
¿Sucede lo mismo al llegar a la adolescencia?
En un estudio sobre la agresión adolescente de A. Bandura y R.H.Walters (1963), se evidenciaba que los padres de niños agresivos tendían más a fomentar y a incentivar la agresividad que los padres de niños que no eran tan agresivos.
En efecto, los padres de niños con tendencias agresivas, aunque, como es natural, no consentían, en ningún caso, la agresividad que se pudiera mostrar contra ellos - castigándola con dureza si se producía - aceptaban, por otra parte, situaciones cotidianas de agresividad entre los hermanos y, desde luego, fomentaban y gratificaban el comportamiento violento de sus hijos cuando éstos lo dirigían contra otros compañeros escolares o de juego.
Es de destacar, además, que éstos chicos de tendencia furiosa, que manifestaban su mal carácter física y verbalmente contra otros chicos, expresaban un comportamiento de mayor oposición a sus profesores y también una mayor resistencia al aprendizaje.
Podemos constatar, entonces, que la correlación entre niños agresivos y niños que fracasan en la escuela es alta.
También la agresividad inducida en un grupo o en un ambiente determinado contribuye al fracaso de las funciones de aprendizaje de los componentes del grupo.
El problema se presenta con especial crudeza cuando los comportamientos agresivos adolescentes alcanzan niveles de violencia excesiva, conflicto social agudo e inadaptación escolar y ambiental. Suele suceder, en este caso, que las terapias que se utiliza son bastante inadecuadas para tratar a ese tipo de adolescentes conflictivos.
La mayoría de los centros educativos no pueden o manifiestan, comprensiblemente, algún tipo de rechazo para ocuparse de ellos, y a menudo los padres han de soportarlos en casa. Allí, como es natural, no tienen los cuidados apropiados y hacen la vida imposible a sus familias.
La integración de chicos especialmente conflictivos y de escolares violentos con alteraciones graves de la personalidad ha sido, hasta el momento y en gran parte, un fracaso, ya que se ha carecido de suficientes recursos materiales y humanos.
Si los problemas de agresividad que el adolescente presenta son demasiado graves la realidad es que no existen ni centros adecuados en donde se les pueda dar acogida y tratamiento, ni dotaciones adaptadas a sus necesidades específicas, aunque es ya imprescindible dar una respuesta mucho más apropiada.
Desde el punto de vista de la Psicología Clínica, el refugio adolescente en el mundo de la violencia supone un intento maníaco de superación de la propia debilidad e inseguridad afectiva.
Y normalmente a la inmadurez vital se le suele añadir la incapacidad, de encontrar una identidad equilibrada y adaptada, en esta caso agravada por una deficiente formación intelectual.
Los factores emocionales contribuyen, por otra parte, en algunos períodos del desarrollo más que en otros, a crear situaciones anímicas aún más favorables a la excitación violenta.
Sabemos que el refuerzo positivo de las respuestas agresivas es más eficaz cuando los adolescentes tienen, como suele ser normal en ellos, una excitación emocional aunque sólo sea de carácter moderado.
El estrés y los problemas emocionales de la pubertad representan, por tanto, un apoyo emocional añadido a las actitudes alejadas de los comportamientos pacíficos.
Hay que considerar, también por otra parte, la existencia de un estado genérico de frustración que, en estas edades, puede jugar un papel significativo en los procesos cognitivos y conductuales de adquisición de la violencia, ya que contribuye a aumentar, por su parte, el ya sensible estado de emotividad del individuo.
En definitiva, cuanto más sufre un niño o un adolescente, a causa de sus sentimientos de inferioridad, tanto más se siente a sí mismo como desempeñando el papel de modelos adultos brutales y agresivos, modelos de imitación generalmente proporcionados por el cine, la televisión, juegos de rol y programas de videojuegos.
Un papel superior, poderoso, dominador y, en última instancia, ferozmente agresivo, representados en la industria audio-visual por sujetos descomunalmente musculosos, provistos de armas terroríficas y moralmente autosituados, como en una caricatura lamentable y vulgar del superhombre de Nietsche, más allá del bien y del mal.
Es posible que momentáneamente este tipo de identificaciones pueda aliviar de alguna manera la desorientación e incluso la angustia de quien no sabe hacia donde orientar su vida, pero, a la larga, tales pautas de identificación psicológica pueden llegar a establecer las bases de una grave conducta neurótica.
Lic. Norberto A. Muzzupappa
viernes, 5 de junio de 2009
Contenidos básicos para la mejora de la convivencia en los centros escolares
Etiquetas:
convivencia,
escolar,
integracion,
intolerancia,
violencia
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