TONO EMOCIONAL
Nuestra vida emocional es mucho más rica de lo que parece a simple vista. La emoción acompaña a todas las acciones que realizamos en nuestra vida, y resulta que siempre estamos haciendo cosas, incluso mientras soñamos, realizamos cosas en el mundo del inconciente.
Si estudiáramos lo que hacemos durante un día completo, podremos observar multitud de emociones de poca o baja intensidad, estas constituyen, lo que podríamos llamar emotividad cotidiana: el miedo mínimo, casi imperceptible que experimentamos al mirar el reloj, temiendo que exista la posibilidad de llegar tarde a nuestro trabajo trabajo, el pequeño susto que tuvimos ante la brusca frenada del vehículo en el que viajábamos,... y continuando de esta manera podríamos ir enunciando docenas de pequeñas emociones diferentes, y todas ellas sin mayor relevancia, que vivimos a lo largo del día.
Si bien, no es lo más común considerar estas emociones, y con razón, debe ser aquí recordado, a los efectos de señalar a esa vida emocional que siempre está junto a nosotros, siendo parte de todo lo que hacemos.
A fuerza de ser realista, debo destacar que: "sólo pensamos en las emociones cuando"
.- Las estudiamos, ya sea para conocernos o reflexionar.
.- Si algo va mal en ellas, de modo que nos resulta cuando menos inconveniente.
.- Aunque no sean problemáticas, nos resulten útiles para regodearnos en ellas.
.- Cuando las queremos aumentar, resaltar, exagerar; o bien disminuir, atenuándolas.
En un mismo día, se manifiestan todo tipo de emociones. No es eso lo que suele interesarnos, sino cual ha sido la emoción predominante. Es decir, una persona afirma que ha tenido "un mal día" o que "está enfadado". Lo que en realidad nos expresa es que han abundado sobre todo las angustias, los fracasos, aunque también haya ocurrido de todo. Ahora bien, si durante un período de tiempo determinado, ha sucedido alguna cuestión extraordinaria, seguramente esta, predominará sobre las demás emociones ordinarias, eclipsándolas o haciéndolas desaparecer, a veces para bien o para mal.
Lo mismo puede ser referido a grandes períodos de la vida. Si por ejemplo, decimos que, nuestra infancia ha sido feliz, o que vivimos una adolescencia problemática o que a partir de la jubilación todo va de mal para peor. Son estas expresiones, meros resúmenes en los que, aun existiendo y conviviendo un menú variado de emociones, hemos dado prevalencia sólo a lo más frecuente o lo que más nos importa según criterios absolutamente personales.
Esto es, hacemos una especie de resumen estadístico de cómo ha sido nuestra vida, sea en el día de hoy, durante una semana, en los últimos años, en toda la vida transcurrida, o en éste último período de tiempo-. De esta forma logramos reducir múltiples datos, que nos permiten expresar que "somoso estamos tristes" o "poseemos un temperamento optimista" o bien que "estamos muy agresivos en estos días".
No hay comentarios:
Publicar un comentario